Tras un tiempo donde todo lo que estuviese relacionado con la formación era denostado y minusvalorado, gracias al empleo de bajo valor añadido en el sector turístico y la construcción, vuelve una época donde todo tipo de cursos tienen listas de espera debido a la avalancha de parados que desean darle una nueva oportunidad a la formación en sus vidas. La burbuja educativa es un echo y una consecuencia de la crisis en la que estamos inmersos.
Los institutos de bachillerato y formación profesional, escuelas oficiales de idiomas, cursos de la universidad y del paro, academias... Todo está copado en la Comunidad Valenciana, que por primera vez bate records en el número de matriculados en formación profesional.
Nuestra ciudad no es la excepción a este fenómeno y gentes de todas las edades han decidido formarse dándoles lo mismo en que sector o curso sea. Todos los institutos de formación profesional tienen listas de espera, sobre todo los módulos sanitarios, tan populares por el tirón del segundo hospital y el hospital privado que se construirá en el Parque Industrial de Torrellano. Todo el mundo dice lo de:
- “Las profesiones sanitarias van pa’rriba”.
Pero a decir verdad, nuestra ciudad no tiene el tejido empresarial necesario para absorver a los actuales estudiantes de bachillerato o formación profesional. Muchos cuando acaben sus estudios verán que no les han servido para nada. Esperemos que estos nuevos titulados y cursillistas tengan buenas tragaderas para soportar la frustración, ya que en Elche, seas ingeniero, FP o trabajador sin estudios, las posibilidades laborales tienden a cero.
Aunque hay que reconocer que muchos de ellos se forman con vistas a las no menos saturadas oposiciones. Pero esta titulitis repentina, para trabajar en el sector privado de nuestra ciudad, no tiene sentido a no ser que uno tenga decidido marcharse a otros lugares donde la situación laboral esté mucho mejor.
El problema en Elche no es la escasa formación de sus habitantes, es la falta de empleo en general, algo que a medio plazo hará estragos en nuestra ciudad. Nadie se librará del paro y la crisis por muchos masters que posea.
Los institutos de bachillerato y formación profesional, escuelas oficiales de idiomas, cursos de la universidad y del paro, academias... Todo está copado en la Comunidad Valenciana, que por primera vez bate records en el número de matriculados en formación profesional.
Nuestra ciudad no es la excepción a este fenómeno y gentes de todas las edades han decidido formarse dándoles lo mismo en que sector o curso sea. Todos los institutos de formación profesional tienen listas de espera, sobre todo los módulos sanitarios, tan populares por el tirón del segundo hospital y el hospital privado que se construirá en el Parque Industrial de Torrellano. Todo el mundo dice lo de:
- “Las profesiones sanitarias van pa’rriba”.
Pero a decir verdad, nuestra ciudad no tiene el tejido empresarial necesario para absorver a los actuales estudiantes de bachillerato o formación profesional. Muchos cuando acaben sus estudios verán que no les han servido para nada. Esperemos que estos nuevos titulados y cursillistas tengan buenas tragaderas para soportar la frustración, ya que en Elche, seas ingeniero, FP o trabajador sin estudios, las posibilidades laborales tienden a cero.
Aunque hay que reconocer que muchos de ellos se forman con vistas a las no menos saturadas oposiciones. Pero esta titulitis repentina, para trabajar en el sector privado de nuestra ciudad, no tiene sentido a no ser que uno tenga decidido marcharse a otros lugares donde la situación laboral esté mucho mejor.
El problema en Elche no es la escasa formación de sus habitantes, es la falta de empleo en general, algo que a medio plazo hará estragos en nuestra ciudad. Nadie se librará del paro y la crisis por muchos masters que posea.
